sábado, 16 de junio de 2018

Protestar quemandose

Está bien.

Lo malo, es que sólo puedes protestar una vez.

Y que te da igual si luego te conceden lo que pedías, porque ya estás muerto.

domingo, 27 de mayo de 2018

Como desaparecer totalmente de internet

Una madrugada del año pasado, antes de que los pájaros empezaran a cantar, su esposa y sus hijos salieron de su casa, situada en un pequeño pueblo de Francia, y se metieron en un todoterreno negro. Mientras conducía hacia el aeropuerto más cercano, iba mirando por el espejo retrovisor para ver si le seguía, un estadounidense de 54 años de barba canosa y grandes gafas de sol.

Había conocido el día anterior, en el vestíbulo de un hotel de Mónaco cerca de la oficina. Ahora había confiado la seguridad de su familia a este antiguo drogadicto.

Entró en la zona de aparcamiento del aeropuerto. Él y la familia pasaron a un todoterreno alquilado. Mientras se dirigían a la autopista, bromeaba sobre si, mientras la familia permanecía escondida, él cuidaría el reloj, un Bentley Flying B Nº 3 valorado en 5.000 libras esterlinas.

El reloj era el recuerdo de un pasado más opulento. Recaudaba capital para un fondo de capital privado, se había encontrado en el lado equivocado de un mal acuerdo. Los problemas fueron en aumento y la empresa empezó a incumplir sus promesas de pago. Uno de los inversores que salió perjudicado tenía, un "pasado oscuro", y muy pronto pasó del enfado a amenazar su integridad física.

Preocupado por su seguridad y la de su familia, hizo la siguiente búsqueda en Google: "Cómo desaparecer". fue uno de los primeros nombres que le apareció. Este profesional había trabajado en el pasado como detective privado y se había especializado en seguir el rastro de personas que no quieren ser encontradas. Ahora se había convertido en un profesional de la "desaparición".

Ofrece una amplia gama de servicios, que van desde que el cliente pueda recuperar la intimidad perdida en Internet hasta cruzar Europa con el cliente y su familia para que puedan empezar una nueva vida en un lugar seguro.

"Mi idea inicial era desaparecer durante tres o cuatro meses". "Hasta que pudiera reunir el dinero para pagar a los inversores". Para que no se alarmaran, explicó a sus hijos que iban a hacer unas largas vacaciones.

El día antes de huir,  alquiló a su nombre y en Airbnb un apartamento en una ciudad lejana. Cuando la familia llegó a esta vivienda, les compró teléfonos móviles y ordenadores portátiles y les enseñó las reglas de su nueva vida: utilizar aplicaciones de mensajería de texto que no dejen rastro, no utilizar servidores de correo electrónico públicos, pagar en efectivo, no utilizar Facebook.

Tras unos días con ellos, dejó en su alojamiento temporal y regresó a Madrid, donde vive con su novia. En su cartera, llevaba la tarjeta de crédito.

Cuando aterrizó en España, trató de imaginar qué tipo de gastos haría un hombre de la riqueza durante unas vacaciones. Fue entonces cuando empezó a utilizar la tarjeta de crédito: ropa de marcas caras, restaurantes y otros caprichos. "Me lo pasé genial con su tarjeta", dice. "Y así, amigo mío, es como se consigue confundir y dejar un falso rastro".

Desaparecer ya no es tan sencillo

Dinero, violencia o un desliz. Cualesquiera que sean los motivos de una persona para querer desaparecer, suelen poder resumirse en estas tres palabras. Con independencia del motivo o de la magnitud del proyecto, sea empezar una nueva vida en el extranjero o eliminar el nombre y la dirección del listín telefónico, nunca había sido tan difícil desaparecer como ahora. En un mundo donde cualquier acto que se lleve a cabo fuera del cobertizo del jardín suele dejar una huella digital. No es fácil regresar al reino de los desconocidos.

Si algo ha quedado claro en los últimos meses es lo mucho que se ha deteriorado el concepto de privacidad. En las "granjas de servidores" protegidas del calor, Silicon Valley reúne una cantidad ingente de información personal. Esto hace años que lo sabemos. De hecho, en 2010 una investigación constató que las aplicaciones de Facebook recababan, sistemáticamente y sin el consentimiento de los usuarios, información para empresas que rastrean a su público objetivo por Internet, incluso de cuentas privadas.

El reciente escándalo de  Cambridge Analytica ha mostrado que el problema es mucho más profundo. Quienes descargaron sus archivos de datos personales descubrieron que Facebook y sus aplicaciones asociadas habían estado rastreando llamadas telefónicas, leyendo mensajes y saqueando directorios telefónicos. Esta actitud tolerante y permisiva con la utilización de nuestros datos forma parte de la esencia de las redes sociales.

Este año ha salido a la luz que en 2004, cuando Facebook era una red que se utilizaba en el campus universitario y que servía para que los estudiantes evaluaran el atractivo de sus compañeras de estudio, el fundador de esta red social, Mark Zuckerberg, ya envió un mensaje a un amigo en el que presumía de haber recabado más de 4.000 correos electrónicos, fotos y direcciones de usuarios.

"¿Qué?, exclamó su amigo. "¿Cómo lo has conseguido?".

"La gente los ha facilitado", le explicó Zuckerberg. "No sé por qué. Simplemente confían en mí".

"Jodidos estúpidos", dijo tras una pausa.

Zuckerberg genera polémica en la red por una carrera en Pekín

Mark Zuckerberg corriendo rodeado de guardaespaldas

Facebook no es el único gigante tecnológico que recaba información personal. Si Google es el motor que impulsa Internet, la información personal es el combustible. A través de su aplicación Google Maps, sabe dónde has estado, cómo llegaste (a pie, en coche, en autobús, en tren), cuánto tiempo te quedaste y si fue o no tu primera visita.

La empresa almacena el historial de búsqueda de un usuario y en todos los dispositivos en los que ha iniciado la sesión, y también cuenta con algoritmos que rastrean los correos electrónicos en busca de indicios de que el usuario podría estar esperando un hijo, está a punto de casarse o ha caído enfermo. Google Lens, anunciado a principios de este mes, es un motor de búsqueda visual que proporciona información sobre las cosas que ve el usuario través de la cámara de su teléfono.

Es probable que Google conozca tu edad, sexo, aficiones, carrera, intereses, estado de tus relaciones, todos los vídeos de YouTube que has visto, todas las imágenes que has buscado, si estás deprimido o no y, posiblemente, incluso los motivos de la depresión que todavía no tienes. Y lo cierto es que no es, ni de lejos, el único dios omnisciente en el panteón digital.

Lo que empezó en la década de los noventa como una misión que traía consigo la esperanza de democratizar la red, se ha convertido en una economía digital que hace microtransacciones de datos personales.

Si esta información estuviera en manos de un gobierno, ya se habrían organizado manifestaciones en defensa de los derechos civiles.

Para la mayoría de nosotros, la comodidad y la calidad de los servicios que nos proporcionan a cambio de nuestros secretos son suficientes para que lo hagamos sin reparos y voluntariamente.

Sin embargo, cada vez hay más usuarios que están examinando el coste de proporcionar información personal; hasta el punto de exigir su derecho a volver a ser unos desconocidos. Se ha convertido en un reto. Es un desafío. La mujer que huye de una relación tóxica, la anciana víctima del robo de identidad, el personaje famoso que se siente acosado, el estudiante que pierde oportunidades laborales por culpa de vídeos que colgó en YouTube en el pasado saben que es un reto difícil.

Un experto en manipulación

Cuando consiguió dejar las drogas a los 17 años, descubrió que ya no necesitaba tomar pastillas pero que no sabía qué hacer con su vida. Consiguió un trabajo temporal en una zapatería de Nueva York. Cuando este establecimiento cerró, respondió a una oferta de empleo de un detective privado. Se trataba de un trabajo muy poco glamuroso pero le fascinó.

Lo contrataron para que se hiciera pasar por un empleado de almacén en una tienda de productos de lujo de Nueva York y descubriera a los compañeros que robaban productos. Pilló a quince trabajadores que robaban y más tarde pilló a una banda criminal integrada por treinta hombres que robaba en un almacén de productos electrónicos y de muebles. "Manipulación", explica. "Es una técnica que realmente domino".

Al cabo de un tiempo, la agencia de detectives privados permitió que trabajara en la oficina. Allí se sentó junto a un detective que seguía el rastro de personas que se habían escondido. "Rastrear es el arte de encontrar a personas" (que no quieren ser encontradas], explica: "Hay dos tipos de rastreadores: los pasivos, que utilizan bases de datos y directorios, y los agresivos, que intentan localizar a su presa a través de la ingeniería social".

Escuchaba mientras su colega obtenía información sobre alguien llamando a las compañías de servicios públicos y se hacía pasar por su presa para tener acceso a sus registros telefónicos y datos bancarios hasta que, finalmente, encontraba el posible paradero de su escondite. convenció a su jefe para que le diera una oportunidad. "Me hervía la sangre", recuerda. "Es una habilidad que tengo de forma innata".

En 1984, dejó la agencia de detectives y empezó por su cuenta una carrera como "rastreador" de personas que se habían escondido. Durante un tiempo le fue muy bien. De vez en cuando se tomaba un descanso (a veces ser tan bueno en algo te acaba afectando). Sin embargo, su negocio entró en crisis cuando las leyes en Estados Unidos cambiaron y "rastrear" a personas pasó a ser ilegal. "La vida pasó a ser más difícil", señala.

Decidió mudarse a Europa, ya que las leyes aquí eran más permisivas, y a finales de los noventa, la situación volvió a cambiar. La omnipresencia de los teléfonos móviles hizo que fuera mucho más fácil rastrear a las personas y la fiebre por las redes sociales dio pasó a una era dorada para el detective. "Te puedo localizar a través del Facebook de tu madre, un blog que escribiste hace tres años o tu cuenta en LinkedIn", señala.

¿Cómo desaparecer?

En 2001, publicó un anuncio en una página web ofreciendo asesoramiento sobre vivir en otro país. Cuando el propietario de la página web señaló que la profesión  podía inquietar a los usuarios, muchos de los cuales valoraban el hecho de no ser identificados, propuso escribir un post sobre cómo desaparecer.

"Era un artículo muy ñoño, pero triunfó", recuerda. "Empezaron a contactar conmigo personas del mundo entero", afirma. Tras descartar a todos aquellos que buscaban un ayudante o un cómplice ("Si huyes de la justicia, no puedo ayudarte; también me mantengo alejado de los delitos sexuales"), se quedó con un cliente: una mujer que tenía un compañero violento y quería escapar sin dejar rastro. "No quería una nueva identidad, solo quería desaparecer y estar segura de que su marido no podría encontrarla", indica.

Las técnicas que utiliza para hacer desaparecer a los clientes son cada vez más sofisticadas y de mayor envergadura. Sin embargo, a diferencia de las empresas que gestionan la reputación de sus clientes, que por regla general intentan que la información que daña la imagen de sus clientes no pueda ser encontrada por los motores de búsqueda de Internet, él prefiere confundir y proporcionar información falsa. No solo crea confusión utilizando la tarjeta de crédito de sus clientes desde puntos alejados de donde se encuentran. "No puedes eliminar la información", señala: "No hay forma de borrarla. La clave está en manipular".

Explica que a veces empieza por la cuenta de Facebook de su cliente y "crea información" sobre, por ejemplo, Sydney, Australia. "Me hago amigo de usuarios de Facebook en Sydney y más tarde creo cuentas de Facebook falsas de supuestas personas que se hacen amigas del cliente en Australia". Más tarde, empieza a generar conversaciones abiertas entre estas cuentas de Facebook.

"Creas un amigo digital ficticio y haces que cuelgue un post sobre una cena que hizo contigo y otro amigo de Facebook falso la noche anterior. Se trata de ir dejando migas de información para que sigan un rastro falso. Eliminar información no sirve para nada. Ya ha circulado por la red. Tal vez la persona que te está buscando ya había accedido a esa información. Así que en realidad se trata del arte de confundir y así mantienen al depredador ocupado", señala.

Se ha convertido en las "fuerzas especiales" del negocio de la evaporación, contratado para los trabajos más extremos, mientras que una diáfana oficina en las afueras de Liverpool es la sede de los soldados rasos de esta floreciente industria. En las instalaciones de la empresa  un equipo de unos 30 jóvenes profesionales buscan en la red información personal que sus clientes quieren eliminar de la red, por ejemplo, números de teléfono, fecha de nacimiento y qué partido político apoyaron en el pasado.

El director ejecutivo de la compañía, ya hacía un seguimiento de la reputación de sus clientes en la red antes de que a esta profesión se le asignara un nombre. Cuando en 2008 empezó a trabajar para esta empresa, que en ese momento se convirtió en uno de los primeros empleados de una compañía que solo tenía cinco clientes.

"Nos iba bien gracias al boca-boca, ya sabes, nunca teníamos la seguridad de que estaríamos trabajando el mes siguiente", reconoce. En la actualidad, se trata de una de las principales empresas del sector.

Afirma que sus oficinas en el Reino Unido reciben unas setenta peticiones diarias, la mayoría de personas que quieren desaparecer de Internet. Hasta la fecha, la compañía ha trabajado para más de un millón de clientes de todo el mundo y el mes pasado fue adquirida por el grupo con sede en Washington, por una suma que no ha sido revelada.

En sus comienzos, trabajó para famosos, futbolistas y directivos que querían evitar que nadie pudiera encontrar a través de los motores de búsqueda por Internet información que dañara su reputación: un fracaso empresarial o una aventura amorosa. Sin embargo, explica que en los últimos años la compañía trabaja mayoritariamente para personas "normales" que reciben un informe de los pagos que han hecho con su tarjeta de crédito, quieren tener un informe sobre su reputación o la información sobre ellos que circula en la red. Por unas 600 libras anuales la compañía les facilita una lista con toda la información personal delicada que circula por la red.

"Muchas veces temen un fraude, una suplantación de identidad e incluso, si su dirección está en la red, temen por su seguridad", indica Para un delincuente es muy fácil utilizar las redes sociales para planear un robo. "La hija de un cliente fue a pasar las vacaciones en una casa que la familia tiene en Francia y colgó fotografías de la casa y de ella y sus amigas luciendo joyas caras en Instagram, sin percatarse de que también estaba proporcionando su localización", explica.

No había pasado ni un día cuando alguien entró en la casa y robó joyas por un valor de medio millón de dólares. "Tras el robo, tuvimos que desplazarnos hasta allí y explicarles cómo activar las configuraciones de privacidad de Instagram y Facebook".

Ha trabajado en la compañía ocho años, dice que a menudo no es un solo dato lo que pone en peligro a un individuo, sino una concatenación de información. "Digamos que me voy de vacaciones mañana", señala. "Un ladrón se entera de mi viaje a través de un post en Facebook en el que menciono cuántos días estoy fuera. Luego busca la dirección de mi casa en 192.com. Más tarde utiliza Google Maps para comprobar con Google Street View si tengo alarma. Tienen días para pasar por la casa y ver si la alarma está parpadeando, y para llevar a cabo un robo. Toda esta información puede ser usada con una finalidad criminal".

No valen todos los clientes

Al igual su equipo analizan las motivaciones de los clientes potenciales. "Probablemente recibimos llamadas de dos pedófilos cada día", admite. Este tipo de persona, dice suele afirmar que es víctima de un error de identidad: alguien que tiene el mismo nombre ha sido acusado de algo horrible. "Ese tipo de cosas no ocurre muy a menudo, así que les decimos que tendremos que cotejarlo con la policía, y ahí es cuando termina la conversación".

Los miembros del equipo se remiten a un documento "A quién servimos", elaborado por los abogados de la empresa, que prohíbe trabajar con delincuentes que hayan sido condenados por "cualquier acción más grave que un delito menor", así como con estafadores y personas que han sido acusadas de haber mostrado una conducta sexual inapropiada. "Es un tema que no está abierto a debate. Si te declararon culpable de maltrato, estamos ante una información relevante que no puede ser ignorada".

Google coincide con esta visión. En 2014, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas dictaminó que los datos "irrelevantes" y obsoletos debían borrarse cuando se solicitaran. En los últimos cuatro años, Google ha recibido más de 600.000 solicitudes (muchas de las cuales fueron presentadas por el equipo en nombre de sus clientes) para eliminar casi 2,4 millones de resultados del motor de búsqueda. En muchos casos, Google ha argumentado con éxito que la información es de interés público y que el solicitante no tiene derecho a eliminarla.

Sin embargo, en los últimos dos años, que eliminó su propia cuenta de Facebook hace algún tiempo, ha visto cómo aumentan las peticiones por parte de individuos que no están en peligro ni quieren ocultar información que es nociva para su imagen, sino que simplemente quieren recuperar su anonimato.

"Mi vida era un libro abierto"

Contactó con la empresa el año pasado, después de que una de sus mejores amigas fuera víctima de un delito de usurpación de identidad. Cuando se buscó en Google, encontró su nombre y dirección publicados en varias webs de directorios. "No me sentía cómoda con el hecho de que mis datos estuvieran en internet y no había nada que pudiera hacer al respecto", dice. "Tengo hijos pequeños. Sentí que mi vida era un libro abierto".

El equipo que trabajó en su caso elaboró un informe con toda la información de ella y su familia disponible en la red junto con la propuesta de cómo eliminarla o, en el caso de las redes sociales, que fuera privada.

Trabaja en marketing, representa a un nuevo tipo de cliente: uno sin un problema concreto de privacidad que está lo suficientemente inquieto por las recientes vulneraciones de privacidad en la red como para estar dispuesto a gastar cientos de libras en contratar profesionales para recuperar su anonimato.

Como muchas personas, en el pasado utilizaba Facebook para documentar su vida familiar. "Subía fotos de mis hijos todos los días. No me importaba si mis amigos las encontraban interesantes o no. Ahora prácticamente nunca cuelgo fotos de mis hijos, tal vez de espaldas, pero eso es todo. Debería ser su elección, no la mía. Si mi hija viene a verme cuando sea mayor y me pregunta por qué puse todas esas fotos de ella en Internet, no tengo una respuesta".

La huella que dejas en Facebook

En las últimas semanas, se ha formado un movimiento popular en torno al eslogan Borrar Facebook (Zuckerberg afirma que ha sido un fracaso). A guionista de videojuegos, el escándalo de Cambridge Analytica la empujó voluntariamente a dar la espalda a Facebook. "Había estado considerando la posibilidad de eliminar Facebook durante al menos un año, pero mi preocupación se veía superada por la conveniencia", explica. "Estaba en contacto con amigos y familiares a través de Facebook, y me resistía a no usar esta red social. Las noticias de Cambridge Analytica inclinaron la balanza, no porque fuera inesperado, sino porque dejé las consideraciones de conveniencia atrás y simplemente actué. Estaba harta de sentirme mal por usar un servicio que ya no quería usar".

El proceso de borrar una cuenta de Facebook es deliberadamente confuso. La red social te anima a "desactivar" tu cuenta, en lugar de "borrarla", para dejar una puerta abierta si más tarde te arrepientes de la decisión. El borrado permanente requiere que se realice una solicitud a la empresa. Si te conectas dentro de los 14 días siguientes al inicio del proceso (fácil de hacer por error si tienes la aplicación en tu móvil o cuentas vinculadas que requieren que te conectes a través de Facebook), la compañía cancelará automáticamente tu solicitud.

Para la nacionalidad india, la reciente noticia de que el Departamento de Estado estadounidense está pidiendo a los solicitantes de visado que declaren sus cuentas de medios sociales en sus formularios fue un incentivo adicional. "La idea de que los funcionarios de aduanas puedan tomar decisiones en base a las redes sociales y en función de si apoyas o no al actual gobierno es aterradora. Creo que puede tener un gran impacto en el debate social sobre el poder de las redes sociales".

La experiencia que vivió el año pasado hizo que reevaluara la privacidad y seguridad de su familia. Nunca regresaron a su casa en Francia.

"Les ocurre a muchos de mis clientes": "El hecho de desaparecer les abre los ojos y empiezan a ser más prudentes y cuidadosos".

Creó algunas compañías offshore, y le ayudó a comprar una nueva casa, automóviles y productos básicos. Estableció un protocolo de comunicación, para que pudiera mantenerse en contacto con su familia y los socios comerciales y su esposa decidieron que los hijos no siguieran en el sistema educativo francés y ahora estudian desde casa.

Contrataron un seguro médico privado para no poder ser rastreados a partir de la información de la seguridad social. Mantener una vida de anonimato es un acto continuo de obsesión que a veces se convierte en paranoia.

Cada vez que surge un nuevo cliente, comprueba la historia de esa persona, para asegurarse de que es quien dice ser, y que no esté conectado de alguna manera con su vida anterior.

Lograr ser completamente invisible es un objetivo inalcanzable a no ser que formes parte de un programa de protección de testigos ("La creme de la creme", según "Si estás en el programa entonces sí puedes desaparecer), incluso para aquellos que nunca han estado en una red social o no tienen una cuenta de Google. En Reino Unido, salvo que no te registres para votar, tu información está disponible y todo aquel que quiera una copia del registro electoral la puede ver.

"La gente cree que el mundo digital funciona de forma paralela al real", señala "En realidad, es lo mismo. ¿Colgarías una foto de tu hijo en una valla publicitaria al lado de una autopista con tu apellido? Por supuesto que no. Sin embargo, la gente lo hace en la red constantemente. No es un problema hasta que se convierte en un problema".

miércoles, 16 de mayo de 2018

La eficacia de unas rejas macizas

Hay unas pistolas "deportivas" Sabiendo que la legislación desde entonces ha sido mucho mas severa, y la población no ha ascendido apenas. Tenemos que de españoles, tendrán armas cortas "legalmente" aproximadamente como mucho unas personas a día de hoy. Resumiendo, que yo sólo digo que si te han ostiado y te han retenido en contra de tu voluntad, denuncias y santas pascuas. Pero ahora no tildemos de que los "seguratas" son bazofia porque seguro que a más de uno le habrá echado un cable. Y si no, al tiempo. Rusia capitalista II sabíamos que eran de infrarrojos o algo parecido, nos arriesgamos parapetados tras grandes cartones

todo lo que puedas y mas. salía "doblao" Salvados despide temporada con una visión optimista de la economía y record de audiencia Salvo fuerzas de seguridad, etc. Casos muy comprobados de riesgo de robos,(Como joyeros, gente que maneja mucho dinero en viajes) No las dan prácticamente a nadie. Se aprovechan de que el ciudadano normal no saben que están cometiendo un acto ilegal, y normalmente con un par de amenazas o disuasiones consiguen que el chorizo (si lo es) pague lo que ha robado y no se llama a la policía ni a nadie. Se cae el nodo G en la zona de la moraleja y entran en alarma todas las casas Sé de sobra que no son formas ni mucho menos, de hecho por lo general soy una persona muy pacífica y aún me sorprendo de mi reacción pero pa chulo e hijodeputa yo. De todas formas es muy triste tener que llegar a esos extremos, pero os aseguro que ese payaso se lo pensó dos veces la siguiente vez que intentó sobrepasarse en sus funciones. Se desgastarán las teclas de dirección pero no se podrá saber la contraseña. Se generaliza en un post de Málaga!!!!!! Que alguien me pellizque.

Se le va a caer el pelo, me temo. :-S Se lo dije a él y es lo que hice por que efectivamente es un riesgo: puse rejas más alarma sin conectar a nadie, para que haga ruido y me avise a mi. se me habia olvidado poneros el enlace de lo del PIN,apuntarlo el que no lo sepa por si algun dia se encuentra con el desagradable momento.

domingo, 6 de mayo de 2018

Acabar con el isis a hostias

Lo malo es que los moromierdas llevan explosivos pegados al cuerpo.

No sería un combate igualitario.


sábado, 21 de abril de 2018

Empresas dedicadas al espionaje

Nos quejamos mucho de la invasión a nuestra privacidad que vivimos a diario al utilizar —aceptando sus términos, eso sí— los servicios de Google o Facebook, pero hay una empresa que opera "bajo el radar" y que según todos los expertos sabe mucho más de nosotros que esos dos gigantes.

Se trata de Palantir Technologies, valorada en 20.000 millones de dólares y fundada en 2004 por Peter Thiel y algunos exempleados de PayPal. La compañía ha convertido el espionaje en un arte, y sus armas no son las personas, sino los datos. Millones y millones de datos (no necesariamente ciertos) sobre ti y sobre mí.
De espiar a enemigos militares a espiarlo todo

La idea original de Palantir era la de asistir al Departamento de Defensa, al Pentágono y a la CIA en su 'Guerra del Terror' contra Irak. Puede que todo empezara así, pero los métodos de Palantir a la hora de recolectar información para luego analizarla y sacar ciertas conclusiones acabaron saliendo del ámbito militar.


No solo era posible sacar inferencias sobre posibles ataques terroristas a posiciones estadounidenses: aquellas mismas técnicas se acabaron utilizando en grandes empresas que como JP Morgan Chase & Co espiaban a sus propios empleados para saber si entre ellos había un mal uso de la información que tenían en su poder.

Aquella investigación acabó explotándole en las narices a la propia JP Morgan: Palantir acabó espiando a todos, incluidos aquellos altos directivos que habían contratado los servicios de la empresa. El caso jamás se difundió hasta ahora, cuando un reportaje de Bloomberg destapa la operativa de una empresa a la que es fácil temer por su poder.

El software de Palantir es implacable. Mezcla todo tipo de fuentes de información aparentemente no relacionadas entre sí: desde documentos financieros a reservas de viajes pasando por registros telefónicos o publicaciones en redes sociales. Todo vale cuando se trata de contrastar toda esa información, crear relaciones ("Amigo de", "Vive con", "Amante de", "Propietario de") y lograr sacar conclusiones singulares. Este diagrama es un ejemplo de lo que podría generarse a partir de Peter Thiel:

El éxito de esas herramientas en el ámbito militar acabó haciendo que Palantir acabara trabajando también para organizaciones civiles y para empresas. El FBI les contrató para investigaciones criminales, y el Departamento de Seguridad Nacional lo hizo para seguir la pista a inmigrantes ilegales.
Mucha información, pero no necesariamente útil

Desde allí a JP Morgan, donde esas tareas se enturbiaron de tal forma que ninguno de los responsables aclara hasta dónde llegaron las investigaciones. Los pocos que comentan sobre el caso indican que el contrato se canceló porque no había dado los resultados esperados.

No es la única empresa que no ha acabado contenta con Palantir. En Bloomberg comentaban cómo acuerdos con compañías como Hershey Co., Coca-Cola, Nasdaq, American Express o Home Depot acabaron siendo cancelados antes o después: los resultados aparentemente no eran los esperados.

Para tratar de solucionarlo en Palantir están tratando de cambiar de modelo de negocio: de sus 2.000 empleados más o menos la mitad trabajan en las oficinas de los clientes, pero ahora quieren reducir ese porcentaje y automatizar esa recolección de datos a través de su nuevo desarrollo, llamado Foundry.

Que ese producto funcione o no aún está por ver, pero esos últimos fracasos con empresas que habían contratado sus servicios han provocado ciertas dudas sobre el futuro de Palantir: Morgan Stanley la valora actualmente en 6.000 millones de dólares, mientras que Fred Alger Management Inc., que invirtió en ella, estima esa valoración en 10.000 millones.

Desde Palantir somplemente indican que "sabemos que se puede abusar de una tecnología poderosa, e invertimos un montón de tiempo y energía asegurándonos de que nuestros productos se usan por las fuerzas del bien".

La pregunta, claro, es qué es el bien, y para quién lo es. ¿Para el que pague más? Difícil de saber, sobre todo teniendo en cuenta que Thiel se ha hecho famoso por frases como "ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles" en su célebre y polémico ensayo para Cato Unbound.
De Palantir a Cambridge Analytica y tiro porque me toca

La actividad de Palantir enlaza directamente con la de Cambridge Analytica, la empresa que utilizó 87 millones de perfiles de Facebook para reforzar sus campañas de influencia políticas. Los datos fueron proporcionados por Alexander Kogan, pero según el New York Times un empleado de Palantir llamado Alfredas Chmieliauskas tuvo gran parte de responsabilidad de todo el escándalo.

Según esos informes, Chmieliauskas aconsejó a Christopher Wylie —el ex-empleado de Cambridge Analytica que destapó el escándalo— cómo podía conseguir esos datos, y según las propias declaraciones del empleado de Palantir, la idea de replicar un estudio psicométrico fue la que acabó permitiendo que Cambridge Analytica consiguiera esos datos.

Kogan replicó el experimento y vendió esos datos a la empresa por mucho menos dinero de lo que pedía el responsable del estudio original, Michal Kosinski, un investigador de la Universidad de Cambridge. Palantir niega cualquier relación comercial con Cambridge Analytica, y destaca que ese empleado trabajó con esta empresa en su tiempo libre.
Da miedo lo que saben de ti, pero más lo que creen saber

En 2009 Palantir comenzó a trabajar con el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), proporcionando un sistema llamado Gotham que establece relaciones entre personas que son sospechosas por haber cometido algún delito o que según el sistema podrían cometerlo en el futuro.

Ese desarrollo se utiliza para la llamada Operación Laser en la que el departamento incluye registros criminales, informes de libertad condicional, interrogatorios y datos de otras fuentes para alimentar un sistema que el LAPD califica como "ofensores crónicos".

Esa lista se distribuye entre los usuarios del sistema, que detienen e interrogan a sospechosos frecuentemente con la excusa de cruzar la calle sin que haya un paso de cebra o con la de ponerles una multa. En cada uno de esos contactos, los oficiales de policía añaden más y más datos al sistema: matrículas de coche, identidades completas, descripciones físicas, etc.

Todos esos datos acaban formando esas célebres relaciones que pueden ayudar al sistema, ciertamente, pero que también invaden la privacidad de los ciudadanos y amenazan su propia seguridad. La regulación al respecto es deficiente, indican los expertos: invadir tu casa para buscar información sobre ti es ilegal, pero buscar en tu basura para recolectarla —un periodista intento hacer esto mismo con la basura de Mark Zuckerberg recientemente— no.


La analogía con esa invasión en búsquedas de información que se hacen en abierto con datos que publicas o que están disponibles de forma abierta es evidente, y aquí algunas sentencias comienzan a tomar en cuenta esa faceta. Es lo que ha hecho que por ejemplo los móviles de los sopechosos se conviertan en elementos importantes de una investigación que, eso sí, debe ser aprobada por la autoridad judicial.

En el caso del trabajo de LAPD con Palantir, las suspicacias aparecen rápidamente, y no tanto por lo que saben de nosotros como por lo que creen saber. Le ocurrió a un joven llamado Manuel Ríos, que había logrado esquivar a las bandas locales.

Eso no sirvió de mucho: la policía le interrogó mientras estaba hablando con un amigo, le fotografió y desde entonces formó parte de la lista de sospechosos, algo que ha hecho que le paren de forma frecuente para interrogarle nuevamente.

Lo que está haciendo la policía, como afirma una vecina de esa comunidad, es acercar a Ríos a las bandas, no alejarlo de ellas. Un ciberexperto de JPMorgan lo resumía bien:

    El mundo cambió cuando quedó claro que todo el mundo podía ser atacado con Palantir. Las ideas perversas se volvieron triviales de implementar; todo el mundo es sospechoso, así que monitoreamos todo. Fue una sensación terrible.

Monitorizarlo todo y sacar conclusiones, sean o no acertadas. Ese parece el mundo en el que vivimos con una Palantir a la que nadie parece querer cuestionar, quizás precisamente por la información que la empresa tiene sobre todo el mundo. Palantir, insistimos, da miedo.

Pues no se, a mi me gusta.  entré creyendo que se referían a ese addon  Estáis tardando en borrarlo y quemar vuestra raspberry o similar  El mejor addon sin duda! Tiene un nombre con gancho la verdad Nuestros productos se usan por las fuerzas del bien! Habrá que taparlo con un trapo o algo  Palatir palatar te vigilo y no te vas a enterar. Un minority report en toda regla y lo hacen por nuestro bien, al paso que vamos 1984 va ser una coña respecto a esto. Estando Fëanor detrás no se podía esperar nada bueno. Fëanor did nothing wrong. Peter Thiel es un multimillonario que está también detrás de Facebook, de hecho, si no hubiera sido por su empujón económico hace 15 años, hoy día Facebook sería un sitio web normal y corriente más. No asumas. Con una idea con potencial como Facebook, habría sido otro inversor.

'Facebook' no fue ninguna 'idea', había varias redes sociales anteriores y posteriores a su creación, de hecho contrataron al tipo para que clonara la idea ya existente y lo que hizo en su lugar fue clonarla para sí mismo. No fue ni original en el hecho de copiar ideas. MIERDA web que publica como te espian mientras ellos tambien usan los mismos sistemas, basura en todo su explendor Te doy el beneficio de la deuda en la falta de ortografía porque la s y la x están muy cerca en el teclado. pues págale lo que le debas deuda Ley de Skitt: "Toda publicación que corrija un error hecho en una publicación de otro usuario, contendrá a su vez al menos un error". y en un movil ya ni te cuento, te adeudo una  Lo dices como si sólo hubiese cometido UNA falta de ortografía. Va a ser que tú también necesitas un repaso. Es increíble el retraso con el que llegan estas cosas a la prensa, incluso a un medio online. Hace años que veo advertencias sobre Palantir y nunca salen de medios especializados.

Palantir tambien es un add-on de Kodi  En realidad ni Google ni FB te espían. Tú les das voluntariamente tus datos si quieres usar sus servicios. Bueno, ya sabes lo que dicen: "Cuando el producto es gratis, es que tú eres el producto". De todas formas esto es más el bombo que tiene sacar estas noticias que sabes que va a leer la gente, porque el problema no es que te espíen (que se lleva haciendo de toda la vida), es que la gente por publicar publica hasta las bragas que usaron ayer por la noche en la fiesta de su primo de Jaén. Palantir no es un addon de kodi? ¿Palantir a la taza? El problema principal no es que tengan muchos datos, es que quieren contabilizarlos. Me explico. Al igual que Google, que dijo desde el primer momento que no borraría nada por si en el futuro podían sacar algún servicio que se aprovechara de esos datos Palantir recoge datos de forma sistemática, aunque no sepan para que se van a usar.

Están pagando un montón de pasta lo tienen que usar, y no saben ni para que, por lo que lo usan para todo lo que pueden. Y todos los datos que los agentes…   ¿qué es eso de palantir? a mi me pasa un poco lo mismo. Me hago una idea de lo que es, pero el articulo a nivel explicativo me parece malisimo. Dice vaguedades y frases impactantes. Pero aclara poquito Me sorprende este artículo para esta web perdonen pero me perdí algo. no veo nada brillante en esto